AMULP

Cuando la trofesora Grafema me mandó escripir un retalo para mejorar mi deficiente escripura, temí quedarme a medias. Solo me quedaban dos decósitos de tinta: “y aún faltan cuatro diálabras para que lleguen las provisiones”, anunció el calendapio. Esta vez, no podría garabatear boletos de histopías como en otras ocasiones.
Además, el retalo tenía que ser una novedad tantástica y no tenía muchas ideas en concepto; la idealidad de mi grafía me pateaba demasiado.
Después de lecturarme todos los libros tantásticos de la Libroteca, cavilé durante una semánabra hasta que encontré algo divergente a todo lo que ya estaba escripo. Y aún me sobró tinta.
A mi trofesora le gustó tanto mi retalo, que lo publicó en el Letrario de la Escuélaba para que todo el alumnibario lo leyépara. Y fue tal mi éxcito, que hasta los del gran periódigno, Histopías de la Tinta Omniversal, vinieron a hacerme una introvista escripa:
—¿Cómo se te ocurrieron esos perlonajes con vox  y tantos apéndixes, Amulp?
—Cuando lecturé toda la tantasía, quise infectar algo nuevo, algo que no se hubiera escripo todavía.
—Muchos de sus lectopes piensan que está tasado en un caso ideal: ¿es cierto?
—El único parecido con nuestra idealidad es que los perlonajes de mi retalo también piensan, aunque de manera priminativa, y el idiota que ablan con su vox es parecido a nuestra escripura, pero todo lo demás… es dicción. No existen.
—Pero algunos escrítopes están convertidos de que la creación da visa cuando una histopía se escribe, y se han aterrorizado con la terrible idea de ser solo trumentos sin decisión en manos de los perlonajes de tu mundi tantástico o de ser tronados por sus voxes.
—La, la, la, qué gracia… Que jo sepa, no hay truebas de que nuestras histopías hayan cobrado visa... puede usted asegurar a mis lectopes que no aparecerá ninguna mano que los trumente ni voxes que los truenen: el perlonaje de mi libro, Juan el Humano, y los ablantes del planeta Tierra, solo existen en mi retalo. No hay nada que emer… nuestro mundi, Librernia, es el único mundi ideal existente, y nosotros, los colígrafos y las tilográficas, solo damos visa con nuestra escripura a las pálinas vacías de nuestros libros.



8 comentarios:

  1. jajajaja ¡Genial", Ligeia.

    Y tu regreso es muy bienvenido. Enhorabuena, Besos.

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  2. Interessant distorsió de la realitat.

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  3. Matilde y sus múltiples mundos y realidades.
    "Alicia" entrando y saliendo del espejo persiguiendo al conejo blanco. El conejo ya es sólo una excusa.
    En realidad lo que desea Matilde es infiltrarse en todos los mundos y dimensiones más allá de los espejos y traernos de allí todas las palabras, visiones, vidas y relatos que desestabilicen nuestras convicciones.
    Matilde nos quiere dinamitar la conciencia dormida.
    Un abrazo amazona. Maite Meret Neit

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  4. Gracias por vuestra participación con vuestros comentarios.
    En especial a Maite, por su exquisita y acertada definición de mi relato.

    Un besazo.

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  5. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  6. Saludos.

    No hay nada como tener que borrar un comentario porque Google se ha comido alguna palabra después de publicarlo. ¡En fin!

    Pues eso, que te decía que estaría perfecto si en el penúltimo párrafo, en su última línea, no se hubiera colado un "fantástico" tal cual. Supongo que sería un problema del corrector de glíglico selvático, que creo que funciona más o menos como el de Word.

    José Ángel.

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  7. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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    1. Ya lo he pillado José Ángel, gracias, no lo entendí bien al principio... el corrector gíglico no, un despiste mío.

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Caminante, no hay camino, se hace camino al andar, pero es más agradable hacerlo en buena compañía.

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