CONFESIONES DE UN VAMPIRO


Desde que cierto día probé la sangre de banquero, no sin cierto asco pues olía a excrementos y su color no era ese granate profundo y brillante que tanto nos deslumbra a los de mi especie sino un amarronado diarréico, mi vida dio un giro brutal.

Después de una terrible indigestión y fuertes retortijones tuve que ir corriendo al baño, pero cuando iba a tirar de la cadena me quedé desconcertado. Ahora entiendo porque algunos de mis compañeros tienen la expresión facial tan agria a pesar de ser muy ricos.



3 comentarios:

  1. jajajaja muy bueno tu humor negro, Ligea.

    dos cositas: tu vampiro ya tiene que modernizarse porque eso de tirar la cadena pertenece al siglo pasado. jajajaj Ahora se aprieta un botón jajajaja

    Y me imagino la de moscas ricas que andarán rondando por ahi, con tamaño festín.

    Besos y que tengas unos dias tranquilos

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  2. Ja, ja,ja... seguramente el vampiro, gracias a sus nueva alimentación, ya tiene para un piso más moderno. Que está muy cara la vivienda.

    Y lo de las moscas... pues si son moscas vampiras, seguro que también son ricas, ja,ja,ja, aunque creo que de poco les servirán los billetes si no son moscas consumistas.

    Gracias y un abrazote.

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  3. Jjajaja muy bueno Ligeia, gracias por sacarme sonrisas con tu entrada.

    Un beso.

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Caminante, no hay camino, se hace camino al andar, pero es más agradable hacerlo en buena compañía.

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