RECETA PARA UN DESCUBRIMIENTO


Desordena las letras de tu nombre
completo y asumido,
hazlo impropio
mezcla
agita
escoge varias
añade imaginación y algunas horas
amasa
toma nota
repite
hasta que hierva tu cerebro.
El punto de cocción
termina si puedes renombrarte.
Si no, no pasa nada:
siempre serán nuestros
los abecedarios
aunque el nombre lo niegue.



4 comentarios:

  1. ¡Qué bonito! Aunque si no se deja, también podemos renegar del nombre y llamarnos por aquel que nos salga más a menudo después de barajar las letras...El nombre no hace a la persona, la persona se hace un nombre...Besillos guapa

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  2. Jajajaja... tengo unas fichas de letras iguales a las de la imagen...

    Y vamos a trabajar, hoy toca reformas de nombres.... Orilma es nuestra Mariló, y Urkaki seré yo jajajaja...

    ¡Gran mini poema!

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  3. Seltima, buen poema. Hay muchos que no lograrían renombrarse porque son unos desconocidos para si mismos.
    Besos.

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Caminante, no hay camino, se hace camino al andar, pero es más agradable hacerlo en buena compañía.

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