MUJERAVE


Elisa frunce los labios y consigue emitir un silbido corto que finaliza en un suspiro. El canario responde y la mujer recobra el aliento que le ha arrebatado la discusión con Joaquín; no es la primera disputa, pero sí la más fuerte. Durante unos minutos, los silbidos se alternan con los píos en un intento mutuo de comprenderse por encima de especies y de jaulas. Ella agradece el diálogo lanzando un sonoro beso y el pájaro la imita tan bien que Elisa tiembla de alegría. Cuando Joaquín regresa, solo encuentra el silencio y una nota en el recibidor: “Hemos volado. Elisa”.

BIOGRAFÍA


Paseas por aquí casi sonámbula,
leve por los caminos como mota de polvo
al son antirrítmico de los versos anómalos;
periodista del limbo, fotógrafa de alas,
mariposa que salta de la luz al abismo
en su viaje de oruga por el filo del verbo,
eres nube exiliada del cielo triunfal
que vuela a ras de tierra como un beso perdido
en busca de los labios que pronuncien su nombre.
Tu carne pasajera
un día será gen al fondo de tus hijos,
suspiro entre cien mil antepasados,
y tu aliento de tinta
por el que ahora eres nube,
verso perdido, filo,
ala caída, oruga,
luz abisal,
será mancha deleble en el Olvido
donde no existen números ni nombres
solo el ritmo constante de la Voz.


La Abecedaria


El primer síntoma fue la interrogación, el segundo la lectura intensa, y al tercer día vomitó letras y letras. La vacuna de la televisión no le hizo efecto y no tardaron en salir de su boca hojas y hojas que la envolvieron como pétalos de papel. Ni los más estúpidos consiguieron idiotizarla, a pesar de que le añadieron páginas en blanco, la podaron con censuras varias y le inyectaron números Falciani, pues la tinta de sus historias contaminaba con sustantivos, pronombres, verbos y adjetivos bien organizados sin huecos maleables, todo lo que la rozaba con ánimo de circo mercantil. Al final, la dieron por muerta para la ignorancia y aunque consiguieron aislar su imaginación en la Biblioteca del Olvido, sus hambrientas palabras continuaron devorando los vacíos cada vez que una interrogación abría las mentes.



Inesperado Apocalipsis

El séptimo ángel abrió el séptimo sello cuando dejó de sonar la séptima trompeta y extrajo de su interior un objeto desconocido para él. Intentó usarlo, pero como no lanzaba fulgurantes llamas y tampoco era de oro y diamantes como su brillante armadura, lo arrojó al vacío.

Millones de kilómetros más abajo, Manuela recogía el objeto caído del cielo unos minutos después de que los transeúntes lo despreciaran igual que a ella: le recordaba el tiempo en el que podía comer todos los días y pagar un apartamento en la zona céntrica de la ciudad gracias al sueldo que ganaba como escritora «negra» de una importante editorial, hasta que la despidieron y lo perdió todo.

Con manos temblorosas, intentó probar si funcionaba sobre uno de los cartones de su carrito, pero apareció la policía y la echó del barrio en el que siempre acababa tras emborracharse, cuando creía que seguía viviendo en el hogar perdido. En cuanto llegó al extrarradio donde malvivía, se sentó en su viejo banco y, entre trago y trago de vino y lágrimas, escribió con la extraña estilográfica que había encontrado: «Malditos indiferentes... ojalá ardáis en el infierno». Al instante, unas lenguas de fuego surgieron de no se sabe dónde y devoraron varios edificios.

Muy lejos, millones de kilómetros por encima de Manuela, el séptimo ángel seguía buscando dentro del séptimo sello la espada flamígera con la que pensaba exterminar a la humanidad desahuciada de la Tierra.

Breves de Insomnia

LUNALIA

Cuidado con la niña que se oculta
donde el verso modela tinta al son de los latidos
y la esperanza toca su sinfonía de la carne
en la orquesta del átomo: ella
sabe hablar con la estrellas
desde los ojos cerrados de la madrugada



INTÉMPOBUS

Entre la mirada albina del osario
y un cielo con ojos de tormenta
existe una partitura sin leer
la puerta sin cronos
donde tu sangre
compone el Adagio de los siglos



VISIOLATRÍA


Planeamos los claroscuros de la córnea
antes de lanzarnos sobre el iris
y naufragar
en la noche con piel de las pupilas



SUCIÓPOLIS
Esta pared se licua ante mis ojos
y el cemento es paja sobre asfalto
de repente soy líquida
mas no quiero fluir hacia el desagüe
hundirme con las ratas
en las alcantarillas de excrementos
que gobiernan los altos edificios



IMÁGENES Y POESÍAS

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Los poemas y textos pertenecen a la autora del blog, Matilde Selva López, a excepción de aquellos en los que consta el nombre de otros autores.