Bebiste

Bebiste del aullido de la niña
de su temblor en huelga de silencio
del apetito insaciable de su sombra
por la luz de papel
al morir la dilatación de tu mirada
como un drácula sediento de temores
hasta que desfalleció entre tus dientes
y masticó los mordiscos de tus horas
y alimentó con ellos la palabra
que sepulta tu lápida y su herida

Game Over

En mi época somática solía jugar con el ordenador al juego del Mundo, pero debía de estar algo defectuoso pues por más que intentaba cambiar cientos de veces las tácticas y estrategias para que Los Exterminadores perdieran de una vez por todas su egoísmo destructor, siempre fallaba la RAM y se volvía a repetir la misma Historia. Al final no tuve más remedio que apretar la tecla Off para que aparecieran en pantalla las tres opciones principales: Reiniciar, Suspender y Formatear. En anteriores ocasiones ya había utilizado la segunda opción para pensar con el suficiente detenimiento mi siguiente acción, o la primera cuando quería empezar de nuevo, pero después de dos guerras mundiales los millones de muertos, heridos y pobres habían saturado tanto el disco duro que este no resistiría la tercera guerra mundial que había comenzado.
No tardé ni un segundo en darle a Formatear y, en cuanto el Mundo desapareció, me marché a otro planeta.

ERA


Era la flor más bella del cemento
y la más alta.
Nunca miró hacia abajo:
no quiso contemplar la hoja seca,
la lucha de la raíz contra el asfalto,
la tenaz persistencia de la hormiga.
Nunca miró hacia abajo
hasta que la hoja seca se acercó,
la raíz creció sobre su tallo,
y la hormiga
devoró sus pétalos caídos.

MUJERAVE


Elisa frunce los labios y consigue emitir un silbido corto que finaliza en un suspiro. El canario responde y la mujer recobra el aliento que le ha arrebatado la discusión con Joaquín; no es la primera disputa, pero sí la más fuerte. Durante unos minutos, los silbidos se alternan con los píos en un intento mutuo de comprenderse por encima de especies y de jaulas. Ella agradece el diálogo lanzando un sonoro beso y el pájaro la imita tan bien que Elisa tiembla de alegría. Cuando Joaquín regresa, solo encuentra el silencio y una nota en el recibidor: “Hemos volado. Elisa”.

BIOGRAFÍA


Paseas por aquí casi sonámbula,
leve por los caminos como mota de polvo
al son antirrítmico de los versos anómalos;
periodista del limbo, fotógrafa de alas,
mariposa que salta de la luz al abismo
en su viaje de oruga por el filo del verbo,
eres nube exiliada del cielo triunfal
que vuela a ras de tierra como un beso perdido
en busca de los labios que pronuncien su nombre.
Tu carne pasajera
un día será gen al fondo de tus hijos,
suspiro entre cien mil antepasados,
y tu aliento de tinta
por el que ahora eres nube,
verso perdido, filo,
ala caída, oruga,
luz abisal,
será mancha deleble en el Olvido
donde no existen números ni nombres
solo el ritmo constante de la Voz.


IMÁGENES Y POESÍAS

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Los poemas y textos pertenecen a la autora del blog, Matilde Selva López, a excepción de aquellos en los que consta el nombre de otros autores.